Porqué soy liberal. Y progresista. Y no soy de izquierdas.

La paradoja de los liberales

02/02/2014

Ada o el ardor: de la demagogia a la violencia por el camino de la Revolución Cultural
Reflexionábamos hace unos días un grupo de amigos acerca de un fenómeno presente en prácticamente la totalidad de las democracias occidentales. (Bueno, de las democracias a secas, lo otro son diversas variantes del populismo o la tiranía o ambas cosas juntas).

En todos estos países hay sólidas clases medias, profesionales cualificados, de la más variada índole y de ideología liberal, personas convencidas de que la primordial obligación de un Estado es asegurar a los ciudadanos el pacífico ejercicio de sus derechos y de que la obligación fundamental de los ciudadanos es ser responsables de su propia vida y de sus decisiones, así como de las consecuencias de éstas.

Personas que no desean que el Estado se haga cargo de sus problemas ni de sus conciencias y que no esperan que los impuestos -ni suyos de ni de otros- sirvan para subvencionar hipotéticos derechos ni mal entendidas igualdades, que suelen conducir, indefectiblemente, a una sociedad de individuos acomodaticios que esperan obtener todo lo que desean por el procedimiento de denominarlo derecho y reclamarlo sin contrapartidas.

Nuestra reflexión partía del hecho de que muy pocos de esos profesionales se dedican a la política y así, los partidos liberales carecen del alcance y representación que correspondería a ese colectivo. Además, salvo contadísimas excepciones, quienes se dedican a la política no suelen ser los mejores del colectivo y así esa representación es también inferior en calidad. 

De este modo se da la paradoja de que una ideología que es muy amplia en los sectores mejor preparados y más productivos de las sociedades más avanzadas del mundo se encuentra infra representada, tanto en calidad como en cantidad en el panorama político de las mismas.

¿Y porqué? Pues, en mi opinión, la raíz de este fenómeno está intrínsecamente ligada a la propia ideología liberal: la ideología liberal pone el énfasis en el individuo frente al Estado, en la persona frente al grupo, en lo personal frente a lo colectivo. Y por eso mismo se compadece mal con los partidos como estructuras organizadas, cuyo primer objetivo es obtener el poder y que, por ello, priman la obediencia al líder frente al criticismo o la disidencia.

En consecuencia, en la propia fuerza de las ideas liberales para construir una sociedad más libre y por lo tanto más justa y más beneficiosa para los individuos está su principal debilidad en el panorama político: en la resistencia de los liberales a abandonar su independencia para integrarse en las disciplinas de los partidos.

Y ante ello veo la necesidad de los liberales de hacer política "a pequeña escala": exponer, defender, argumentar en nuestros círculos de relación la necesidad de individuos libres, autónomos y dueños de su destino. Y, en consecuencia, un Estado limitado, con pocas leyes, justas y no intervencionistas y una Justicia imparcial, rápida y eficaz. ¿Es mucho pedir?

Para los que no quieren ser marionetas en manos de otros... "Sin hilos yo me sé mover" la canción de Pinocho.





Ada o el ardor: de la demagogia a la violencia por el camino de la Revolución Cultural

08/04/2013

"Ada o el ardor" es el título de una de las más conocidas novelas de Vladimir Nabokov, publicada en 1969. La historia, 
ambientada en Demonia (una "Tierra paralela"), y en una especie de siglo XIX también paralelo, es tanto una crónica familiar como un relato de amor, de deseo y descubrimiento (con el elemento incestuoso en primer plano) y, a la vez, una celebración del placer y de la memoria.

Nada que ver con las actuaciones de Ada, la "heroína" antihipotecas, más allá del ardor con que ésta se empeña en capitalizar la compasión que muchas personas sentimos ante las situaciones de deshaucio para generar un estado de opinión tolerante con actuaciones violentas cuyo único objetivo es conseguir por la fuerza un poder que no respaldan los votos.

Porque no nos engañemos: la esencia de las actuaciones de acoso que esta persona lidera es justamente esa y ella misma la ha explicitado de manera pública: obligar a los representantes elegidos por los ciudadanos a renunciar a sus propias posturas en esta materia para asumir los postulados de su grupo, que se ha autoerigido en representante de todos los hipotecados (¿tal vez vía poderes paranormales?) y que además califica sus propuestas de "innegociables". Y después, a quienes pretenden argumentarlas o debatirlas en el sitio correcto para ello (que es el Parlamento, recuerdo), se les tacha de "antidemócratas".

¿No es genial? Pues sí, pero lo que no es, es original: es ni más ni menos el modelo aplicado durante la Revolución Cultural china por los "jóvenes guardias rojos": asaltar las viviendas de cualquiera a quien ellos mismos calificaban de antirevolucionario para, con la colaboración entusiasta de todos los vecinos -no participar suponía ser el próximo en la lista- insultar, humillar, golpear -llegando incluso al asesinato- a la víctima para que confesase sus crímenes contra la revolución e hiciese "autocrítica". 

No he visto en los medios de comunicación españoles ninguna referencia a estos antecedentes...  todo lo más califican estos comportamientos de fascistas... se ve que el estudio de la historia sigue teniendo lagunas.

Pero lo que de momento, sí parece que ya han conseguido con estos acosos y con su manipulación demagógica de los deshaucios es que resulte imposible ver en los medios un análisis objetivo del problema, puesto que cualquiera que no esté de acuerdo con su diagnóstico de la situación o con sus propuestas para remediarla es automáticamente un insensible, o un criminal, o un asesino, o un odioso banquero... o todo ello a la vez, y claro ¿quién quiere figurar así en los medios? 

Al contrario, son numerosos los "intelectuales", periodistas o no, que han encontrado argumentos para disculpar e incluso justificar sus actos: desde el argumento de la baja calidad democrática (que parece ser que disminuye siempre que la derecha gana las elecciones) al de la violencia del sistema (por favor, reciclen su vocabulario político), pasando por la rapacidad de los bancos, la insolidaridad de los ricos y (sí, sí, no se rían), la globalización de la violencia que preconiza Estados Unidos. 

Aún no he leído reflexión alguna acerca de la responsabilidad individual de quienes contrataron hipotecas por encima de sus posibilidades económicas, lo cual es un hecho cierto, que no por ser reconocido disminuye la responsabilidad de aquellos bancos que hayan usado cláusulas abusivas. ¿Alguien compró una casa a la fuerza? Pues si la respuesta es no, algún tipo de responsabilidad cabrá exigir de quien suscribió un contrato sin capacidad de cumplirlo. ¿O no? ¿O no se le reconocería la propiedad si hubiera terminado los pagos?

Afirmar que los titulares de las hipotecas tienen su parte de responsabilidad en el pago de las mismas no supone ni negar la necesidad de mejoras en la ley (como por ejemplo la forzada por la Unión Europea que permite al juez paralizar el deshaucio mientras se examina el contrato), ni negar la existencia de prácticas abusivas de los bancos. Tampoco supone negar la conveniencia de medidas que amparen a personas concretas atrapadas en estas situaciones (niños, ancianos...). ¿Y por cierto qué medidas propuso la plataforma en cuestión desde 2008 hasta 2012?

 Afirmar que quien suscribe un contrato es responsable de cumplirlo es, simplemente, afirmar que la ley está para cumplirse. Si la dación en pago retroactiva se impone por ley, vulnerando las cláusulas pactadas entre las partes al suscribir el contrato ¿por qué no reclamar el mismo tipo de comportamiento para otro tipo de contratos? ¿por qué cumplir con las cláusulas de un  contrato de arrendamiento, por ejemplo, en vez de reclamar a posteriori que dejando libre la propiedad alquilada quede condonada la deuda? ¿o por qué pagar las letras del coche si se puede reclamar que devolviéndolo quede rescindido el contrato? 

¿Quién se atreverá a suscribir un contrato de importancia -en términos de duración temporal o de importe económico o de consecuencias legales- en un país donde esos términos pactados entre las partes en un marco jurídico pueden ser alteradas posteriormente, con efectos retroactivos y por efecto de la violencia contra los representantes electos de los ciudadanos?

Todas las leyes son mejorables y sin duda la ley hipotecaria lo es en bastantes aspectos; pero ni puede ser dictada por un grupo que se arroga una representación que NO tiene, ni el método de dictado puede ser la violencia. Por mucho que se la disfrace de ardor solidario.

La sonata para viola de Glinka interpretada por Yuri Bashmet y Ksenia Bashmet, música de espíritu ruso. 





Impuestos: ¿asegurar la libertad o repartir dinero?
04/01/2013

Esta entrada es el resultado de un comentario en esta misma página, de un lector, franjnova que, con su permiso, voy a utilizar en parte para exponer mi punto de vista acerca de esta cuestión.

En primer lugar, señala franjnova que "
Por encima de la caridad y de la libertad para gastar el dinero que obtenemos de los rendimientos de nuestro trabajo y de nuestro capital, creo en la solidaridad y en la redistribución de riqueza, vía un sistema impositivo progresivo, regulado bajo la Constitución vigente, y que debe inspirar las acciones principales de los diferentes gobiernos de nuestra nación."

Yo no niego la necesidad de un sistema impositivo, de hecho, en otra entrada de este blog hablo de ello, pero en mi opinión la cuestión clave no es si debe existir un sistema impositivo, sino cuál debe ser el objetivo de ese sistema.  Y es posible que ahí, estimado franjnova, sí que discrepemos, lo cual, afortunadamente es bueno pues de la diversidad de puntos de vista se alimenta la democracia.

Para mí, asegurar a todos los ciudadanos el pacífico ejercicio de su libertad es la primera e irrenunciable obligación de un estado democrático. Y por ello, ese debe ser el fin último de los impuestos. Yo no creo que el estado deba asegurar la igualdad de los ciudadanos, y por tanto no creo que los impuestos deban tener como objetivo "repartir la riqueza".

Si con tu esfuerzo has conseguido tener una casa y un apartamento de vacaciones ¿crees razonable que debas darle el apartamento a quien ha preferido gastarse su dinero en lugar de ahorrarlo?

Creo que el Estado debe asegurar la igualdad de los ciudadanos para ejercer sus libertades
y los impuestos son un medio para ello, nunca un fin.

Y, precisamente, en una sociedad moderna es necesaria la educación para que los ciudadanos puedan ejercer sus libertades. Por eso defiendo una educación pública exigente y de calidad.  Lo cual no quiere decir que todo el mundo tenga derecho a ir a la Universidad o que en cada ciudad deba haber una universidad.

Quiere decir que los mejores estudiantes deben poder ir a la universidad, con independencia de su origen familiar. Y quiere decir que la oferta universitaria no puede ser infinita. Y quiere decir que si "el rico" manda a sus hijos a un colegio privado o a universidad privada (porque lo puede pagar) el nivel formativo de la enseñanza pública tiene que ser mejor. Lo cual, a su vez, no significa que haya que subir los impuestos para destinar mucho más dinero a la enseñanza pública, sino que significa que los estudiantes, sean "pobres" o "ricos" tienen que estudiar -mucho- y si no, pues nada, suspensos y fuera. Sin demagogia.

Y porque una sociedad no puede ser libre si no protege a los débiles defiendo una sanidad pública eficiente y de calidad. Lo cual no quiere decir que todos los tratamientos sean gratis  . Quiere decir que la sanidad debe asegurar un conjunto de cuidados para todos los ciudadanos haciendo el mejor uso posible de los recursos (lo cual debe incluir, en mi opinión, tanto la posibilidad de seguros privados como la posibilidad de gestión privada de la prestación sanitaria). Y quiere decir que la oferta sanitaria no puede ser infinita, no que haya que subir los impuestos para que todos podamos hacernos una operación estética "como los ricos".

Los impuestos deben asegurar que, con independencia de las condiciones en que nacemos, tenemos unas razonables expectativas de convertirnos en ciudadanos, ejercer nuestra libertad y participar en una sociedad democrática, progresando con nuestro propio esfuerzo y contribuyendo a que ésta progrese.

No deben servir para que bajo el concepto de "repartir la riqueza" se instalen en la sociedad conceptos que en bien poco se diferencian del "panem et circenses", o como decía mi abuela "lo mío mío y lo tuyo de todos".

¡Es la Navidad, estúpido!

20/12/2012
Qué cansado se va haciendo vivir en España...
Por qué soy liberal...


He titulado esta entrada parafraseando uno de los eslóganes de la campaña electoral de 1992 de Bill Clinton a la presidencia de Estados Unidos para expresar el estupor que me ha producido la reacción de varios diputados al recibir una felicitación de Navidad del presidente del Congreso: "se han sentido ofendidos porque es una expresión religiosa y España es un estado aconfesional".

Vamos a ver, colección de memos: ¿qué hay de ofensivo en que alguien, en el ejercicio de su libertad religiosa y su libertad de expresión te desee felicidad? ¿te va a cobrar por deseártela? NO, te lo desea gratis, como muestra de buena voluntad, alcornoque.¿Te está pidiendo que compartas sus creencias o está subordinando ese deseo a que seas tú también creyente? NO, repito, está compartiendo contigo, generosamente, algo que para él es motivo de alegría.

Y si la fiesta que se celebra ES la Navidad ¿cómo quieres que te felicite, ignorante? ¿"Feliz aniversario del supuesto nacimiento de quienes los cristianos consideran Dios"?  ¿"Feliz solsticio de invierno que los cristianos eligieron para celebrar una fiesta suya"? o tal vez ¿"Feliz aniversario del nacimiento del dios persa Mitra que según algunos dio origen a la figura del Jesús cristiano"?

Y si el hecho de que la fiesta de la Navidad sea religiosa les resulta tan insoportable ¿por qué no renuncian a esos días de fiesta para dar ejemplo de laicismo?  ¿Por qué sus partidos no promueven una iniciativa para suprimir del calendario los días festivos de carácter religioso?

Y ya que son tan "políticamente correctos" como "correctamente hipócritas" ¿se atreverían a decir que les ofenden felicitaciones como
"Feliz Pésaj", "Feliz Vesak" o "Feliz
Eid al-Fitr"? seguro que no, que en esos casos ya se acordarían del respeto a los demás. 

Es el tipo de gente que quiere "bautizos laicos" o "guías telefónicas para quienes no desean estar en la guías telefónicas" o "registros de uniones con todos los derechos de los matrimonios para quienes no desean contraer matrimonio" o "comuniones por lo civil"...

El día que se puedan hacer transplantes de cerebro España será una potencia mundial: está llena de gente que no lo ha usado nunca.



Qué cansado se va haciendo vivir en España 

Por qué soy liberal...


10/10/2012
Es mi resumen sentimental, que no racional, de la última semana en España.

Nunca me he sentido particularmente patriota, en primer lugar porque mi infancia transcurrió cambiando a menudo de lugar de residencia, lo que es una buena manera de descubrir que las personas somos bastante parecidas en todas partes, y, en segundo lugar, porque nunca he podido comprender cómo es posible convertir en motivo de orgullo propio y desprecio por los demás el accidente de haber nacido en un lugar en vez de 100 km más allá.

A la postre, como dijo Rilke, la verdadera patria del hombre es su infancia.

¿Se atrevería alguien a defender "el hecho diferencial" de ser pelirrojo? ¿o a enorgullecerse de tener los pies planos? me figuro que no, son elementos que nos vienen impuestos cuando nacemos, que influyen en nuestra vida pero que no son en modo alguno mérito (ni demérito) nuestro.

Pues exactamente lo mismo resulta ser de mi pueblo, o del  pueblo de al lado. O tener mis apellidos o los de otro. Al final los apellidos que cada uno de nosotros llevamos sólo reflejan una parte de nosotros: los dos primeros corresponden a los abuelos ¿y las abuelas?... los cuatro primeros corresponden a los cuatro bisabuelos... ¿y las bisabuelas?... etc, etc, etc...

Así que el que haya gente dispuesta a gobernar su vida, y lo que es infinitamente peor, la de los demás, sobre el orgullo absurdo de haber nacido de unos padres que no eligió y en un sitio que no pudo decidir excede mi capacidad de comprensión.

Una sociedad libre, una comunidad de personas debería definirse por lo que sus miembros aspiran y eligen lograr para todos en el futuro y no por unos antepasados a los que nunca conocimos, que vivieron su vida como quisieron y de cuyos hechos reales a veces sólo quedan leyendas edulcoradas.

Así que, de vivir en un país, España, que aspiraba a ser una sociedad libre, tolerante, con vocación de universalidad y aspiraciones democráticas, me veo en una sociedad pueblerina y trasnochada, de tribus que invocan heroicos antepasados, enarbolan banderas inventadas, falsean la historia, ignoran las matemáticas, inventan la economía e insultan a quienes queremos ser individuos y no rebaño, ciudadanos y no turba, personas y no horda.

Y es agotador tratar de razonar con quien no quiere pensar, de rebatir con argumentos a quien sólo tiene prejuicios, de analizar hechos con quien sólo trata con mitos...



Yo, sinceramente, me confieso incapaz. 



Me apetece poner a todo volumen el "Let my people go" de Louis Armstrong y ver a Arturo y sus caballeros de la taula rodona hacer de Moisés y cruzar... ¿el qué? seguro que se hacen un lío entre el Ebro, el mar Rojo, el Rubicón y los Pirineos... pero ¡será heroico!.

Por qué soy liberal. Y progresista. Y no soy de izquierdas.


17/09/2012

El título de esta entrada es, en España y para mucha gente, el equivalente político a salir del armario en lo relativo a las preferencias sexuales.

Lamentablemente.

Ese hecho es una muestra de muchos de los males que nos aquejan como sociedad, pero sobre todo de una profunda falta de cultura política y democrática, en primer lugar, y de la expansión y pervivencia de numerosos tópicos acerca de no sólo de los fundamentos y aspiraciones de las diferentes ideologías sino también de la historia española, en segundo lugar.

Hace unos días murió (sí, se murió, no "nos dejo", ni "se nos fue", ni "se marchó", ni cualquier otra sandez meliflua) Horacio Vázquez Rial, escritor, periodista e historiador argentino y español y el recuerdo de su libro "La izquierda reaccionaria", escrito poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha sido el desencadenante de esta entrada, que llevaba tiempo queriendo escribir.

A diferencia de lo que cuentan (e inventan) tantas personas de su generación, conocidas o no, yo, que soy de una generación posterior, no pasé mi juventud luchando contra Franco, ni combatiendo la dictadura, ni militando en "el partido", ni distribuyendo panfletos, opúsculos, libros o revistas prohibidos, ni corriendo delante de los "grises".

Que, francamente, si todos los que lo cuentan lo hubiesen hecho de verdad, con el afán y entrega con el que lo relatan, es asombroso que la dictadura durase el tiempo que duró.

Mi mayoría de edad coincidió con las elecciones del 82, así que mi adolescencia y juventud transcurrieron en un país que se incorporaba a las democracias europeas y en una sociedad que -parecía entonces- aspiraba a una convivencia libre, pacífica y próspera.

Y sin embargo, ya entonces, en el entorno en que me relacionaba, parecía inconcebible ser alguna otra cosa que no fuera "de izquierdas", una especie de estandarte milagroso bajo el cual se agrupaba todo cuanto de bueno tiene el género humano y a cuyo amparo sólo iniciativas benéficas para la humanidad podrían cobijarse.

Ser comunista era timbre de honor y ser de derechas era, no solamente ser facha, sino, directamente corresponsable de la dictadura de Franco, de la de Mussolini y de la de Hitler... eso por no remontarse más atrás en la historia. Y todos los crímenes que las dictaduras de izquierda habían cometido y seguían cometiendo eran lamentables, sin duda, pero excesos comprensibles en el ansia de redimir a la humanidad y acelerar la llegada del "hombre nuevo".

O sea la derecha era mala por puro placer de ejercer el mal en contra de los débiles, los oprimidos, los trabajadores, en tanto que la izquierda, puesto que buscaba el bien de la humanidad, contaba con una indulgencia plenaria a priori si, en esa búsqueda, se extraviaba o extralimitaba a veces.

Aún así, había elementos en aquella difusa -y confusa- mezcolanza ideológica en la que convivían Marx, al que por supuesto nadie leía y todos citaban, el Che Guevara, Rousseau, los cristianos de base, cantautores nacionales y foráneos, Jack Kerouac, Sartre, Simone de Beuvoir y tantos otros, que contradecían lo que mi sentido común me sugería y lo que la realidad a mi alrededor mostraba.

El tiempo, la vida y mucha gente a lo largo de ella, entre otros Horacio Vázquez Rial, han contribuido a cristalizar lo que entonces eran sólo intuiciones y son ahora convicciones no sólo políticas sino también morales.

La libertad es el bien más precioso de las personas. Repito, de las personas, no de los pueblos, ni de las razas, ni de las culturas. Ni los pueblos, ni las razas, ni las culturas lloran, ni ríen, ni mueren, ni nacen. Sólo las personas viven y sólo ellas necesitan de la libertad para llegar a ser verdaderamente personas.

Y la igualdad de las personas significa que todos, sin excepción alguna, debemos poder ejercer nuestra libertad con los mismos límites, es decir la libertad ajena. Ni más ni menos.

Cuando alguien me habla de la libertad de un pueblo siempre veo detrás a un proyecto de tirano buscando manipular a un colectivo. Por eso la alianza de la izquierda con los nacionalismos (después de las internacionales socialistas y comunistas, después de "proletarios del mundo uníos"...) me ha parecido siempre un despropósito intelectual de tal calibre que no comprendo que no haya generado deserciones en masa.

Eso es lo que hace que sea liberal y no de izquierdas. La igualdad no es para mí un valor supremo, sino, únicamente, un componente de la libertad de las personas en una sociedad. Las personas somos iguales en derechos, pero no lo somos en cuanto a capacidades, aspiraciones, opiniones, preferencias... y eso ni puede imponerse por ley ni desaparecerá cuando llegue "un hombre nuevo".

Una sociedad no progresa igualando a las personas para que nadie se sienta distinto, ni tratando igual a quienes se comportan de modo diferente. Una sociedad no progresa haciendo creer a la gente que todos tenemos derecho a todo y que es obligación del Estado el proporcionarlo. Una sociedad no progresa estimulando el resentimiento o la envidia hacia quienes, con su esfuerzo, consiguen éxitos.

Una sociedad progresa cuando ofrece a sus miembros la posibilidad de ejercer su libertad y recoger los frutos de ese ejercicio. Una sociedad progresa cuando sus miembros saben que son responsables de sus propias vidas y sus propias decisiones, que nadie va a venir a recoger los cristales rotos y a pagar la fiesta. Una sociedad progresa cuando cada derecho conlleva una obligación y ambos son protegidos y tutelados por el Estado.

Y una sociedad progresa cuando la protección a sus miembros más débiles o más necesitados es un ejercicio de solidaridad y humanidad y no una exacción contra quienes pueden proporcionar a esa protección.

Ser liberal, para mí, no es pues una cuestión económica, sino una cuestión profundamente política, la cuestión de una sociedad vertebrada en torno a los individuos y su libertad, una sociedad en la que la misión básica del Estado no es proveer las necesidades de sus miembros sino asegurar el ejercicio de su libertad, no regular lo que los individuos deben hacer o pensar sino garantizar que haciendo o pensando lo que buenamente decidan respetan la capacidad del resto de los ciudadanos para hacer lo propio.

Así que, en una época de relativismo moral, en la que mucha gente confunde respetar la libertad de opinión con que todas las opiniones sean respetables y en la que mucha gente aspira a un Estado nodriza que se haga cargo de todas sus necesidades, decisiones y responsabilidades desde la cuna hasta la tumba, ser liberal es ser profundamente progresista.

8 comentarios:

  1. Gracias, Lucía, por decir en alto lo que muchos pensamos, de forma tan valiente, coherente y sincera. Es lo mejor que he leído en mucho tiempo.
    ¡Y gracias, cómo no, por la música!
    Seguro que esto lo conoces, pero por si acaso: http://www.youtube.com/watch?v=wb3TaFzxlfI
    Un compañero TIC.

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    1. Sí, es llamativa la cantidad de personas que pensamos así y que por diferentes causas, que he tratado de exponer en mi texto, no nos atrevemos a decirlo...
      En mi caso desde luego fue así, hasta que, en determinado momento me dije bueno, ya está bien, a ver si la libertad de expresión va a ser sólo para según qué expresiones! Y abrí el blog :-)

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  2. Sinceramente, ENHORABUENA. Por nombrar a las cosas por su nombre, sin utilizar eufemismos, y por mojarte... cuando todo el mundo se enmascara y se esconde, tanto en la forma (lenguaje) como en el fondo (discurso). Algunos de los pasajes que he leído son simplemente brillantes :)) (como lo de salir del armario "político" o lo de "colección de memos"). Gracias por expresarte con libertad verdaderamente. MpFernando.

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  3. Gracias por leerme. Lo cierto es que, además de expresar mi punto de vista, trato de generar opinión, de poner de manifiesto la multitud de tópicos, medias verdades y mitos falseados en los que se desenvuelve la actualidad diaria en España.De hacer que la gente se pregunte por qué, que reflexione, que tenga su propio criterio sobre las cosas.

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  4. Lucia enhorabuena por el blog y por la valentía de expresar con libertad tus opiniones, independientemente de nuestra condición de funcionarios y el riesgo que pueda suponer para el desarrollo profesional el encasillamiento en una línea ideológica, sin buscar el oportunismo político del momento.

    No obstante hay aspectos en los que discrepo de tu visión de la organización ideal de la sociedad donde nos desarrollamos como personas.

    Por encima de la caridad y de la libertad para gastar el dinero que obtenemos de los rendimientos de nuestro trabajo y de nuestro capital, creo en la solidaridad y en la redistribución de riqueza, vía un sistema impositivo progresivo, regulado bajo la Constitución vigente, y que debe inspirar las acciones principales de los diferentes gobiernos de nuestra nación.

    Para hacer efectivo realmente la Libertad e Igualdad de oportunidades, indistintamente del entorno familiar donde nacemos, creo que es necesario de que exista una legislación auditable en su aplicación y medición de resultados, que permita el acceso a una formación y una sanidad de calidad y en igualdad de condiciones como derechos fundamentales de las personas y que se reduzca las diferencias económicas de la población de dicha sociedad.

    Ello no impide que sea necesaria la existencia de un sector educativo y sanitario privados, minoritario y sin subvenciones públicas, que sean complementarios a los sistemas públicos, para quien quiera pagar y obtener unos servicios especiales, que no puedan suministrarse del sistema público. También estoy de acuerdo en que existan indicadores de medición auditables externamente y exigir a los responsables una gestión eficiente de los recursos públicos dedicados a la prestación de estos servicios fundamentales para una sociedad con alto bienestar social que permita alcanzar altos índices de calidad de vida a los ciudadanos.

    Estoy de acuerdo contigo en la necesidad de mejora del sistema educativo público y privado, para fomentar el espíritu de esfuerzo y sacrifico para poder desarrollar mejor las capacidades del ser humano y desarrollo de una sociedad con una economía sostenible a largo plazo. Es necesario exponer el riesgo actual del país por la migración de nuestro jóvenes mejor prestados que no pueden desarrollar sus capacidades en empresas españolas por falta de inversión en innovación y la necesidad de fortalecer el tejido productivo real del país con un plan a medio y largo plazo , para que en 10 años el país reduzca la cifra del paro al 8% estructural y obtenga un 40% de su PIB en sectores productivos de alto valor añadido, compitiendo con los principales países industriales en sectores de futuro (energía, farmacia, biotecnología, suministradores de tecnología base) e ingresos por patentes propias.

    Espero que tu ejemplo nos sirva para animarnos a ser participes en el debate sobre la sociedad ideal que todos quisiéramos que existiera. Un compañero me envió en su felicitación de navidad un proverbio africano que dejo en tu blog para meditar:

    "Para avanzar rápido basta uno sólo, pero para llegar lejos tenemos que ir todos juntos"
    Y en esta línea añado: "Fijarnos más en lo que nos une que en lo que nos separa para alcanzar metas sociales de mayor alcance y duración".

    Franj Nova

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    1. Estimado Franj

      Con tu permiso voy a utilizar parte de tu comentario para una nueva entrada, puesto que me parece muy interesante lo que planteas y querría aprovechar la ocasión para explicar mi punto de vista.

      Muchas gracias.

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    2. Hola Lucía (¿me permites tutearte? GRACIAS).
      Aprovechando la noticia de tu participación en el debnta de la Ley Sinde, he llegado al conocimiento de este blog: una maravilla.
      Me alegra sobremanera ver que hay gente que pudiendo, no se esconde en el "armario retrógrado" y habla como se tiene que hablar y decir las cosas tanclaras comno se tienen que decir.
      De lo publicado en este blog, me ha SUPERENCANTADO lo de la "Felicitación de Navidad" por parte del Presidente del Congreso. Reconozco que me ha gustado, además de como lo expresas, porque ese mismo trato habría que darles a esas personas que creyendose liberales, no permiten oir hablar de la religión católica ni de sus dirigentes y luego dicen que no hay persecución y tampoco permiten que se les trate de debatir su teoría: MUCHAS GRACIAS. Cuanto cerebro vano hay en esta nuestra España.
      Eres de las pocas personas que podemos considerar "intelectuales" y que no se apuntan al carro de la progresividad izquierdista" ¡Olé tus eggs!.
      Para terminar, hay una frase en esta entrada que comienza por "Y una sociedad progresa ..." que coincide plenamente con mi pensamiento (quizá influenciado porque tengo una hija discapacitada). Es más yo siempre digo que "Una sociedad puede considerarse tanto más avanzada, cuanto más proteja al más débil de sus eslabones". Y esta frase no la he sacado de ningún libro, te lo garantizo.
      Muchas gracias por tu atención.

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  5. Nunca se llega tarde cuando ya no se tiene reloj, o cuando (parafraseando a Machado, D. Antonio, cabalgas a lomos de mula vieja.
    Espero no se hayan cerrado las puertas, por lo tanto.
    Reconozco todo un descubrimiento, en estas líneas, Por un lado, por arquitectura, tanto de lenguaje, como conceptual. Tan grato es leerlo, que aún teniendo alguna muy pequeña disparidad, son muchos más los consensos absolutos.
    Quizá podría hacer observar, que la libertad, o el Estado, o el bien común ese que aún no se cual es (me refiero en España), o el desarrollo del pensamiento, solo serán posibles, en entornos maduros, con un cierto grado de homogeneidad en esa madurez. Y excepto en escasos momentos (este es uno de ellos), no veo brillar la madurez.
    De todas formas, gracias, porque estas palabras son todo un alarde de fe. De optimismo. Algo hemos cambiado, pero no creo que haya sido por los cerebros ( ¨pensantes¨) mencionados mas arriba. Si hemos cambiado, tampoco ha sido por haber visto la luz en determinados razonamientos. No hay más que ver la enorme cantidad de mesías que nos inundan y dirigen.... Quizá ser liberal sea, poder pensar sin cadenas, poder vivir sin pensar en la teoría económica del parásito, y poder disfrutar de los escasos (muy escasos) momentos, en que se encuentran en paz, las ideas y los comportamientos. No necesitamos de gigantescos razonamientos, para enseñar a nadie a montar en bicicleta. Ni tampoco necesitamos la mecánica relativista. Es muy sencillo. Y se ve, que lo que expresas, tiene absoluto sentido (común), y es fácil creer en ello.

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Gracias por dedicar tiempo a leer y comentar mi blog.
LEC