jueves, 25 de octubre de 2012

Los hidalgos y las ciencias

Los españoles siempre han querido ser hidalgos. 

Tal vez la raíz de esa aspiración se encuentre en nuestro pasado de ciudades-colonia de fenicios, cartagineses, romanos... en pobladores que aspiraban a los privilegios que, en esas ciudades, tenían esos extranjeros que venían de tan lejos y traían con ellos nuevas ideas, nuevas mercancías, nuevas técnicas y también nuevos modelos de organización social y política.

O quizá sea el resultado de los siglos de lucha contra la invasión musulmana, en la que, conforme la frontera iba avanzando hacia el sur palmo a palmo, las tierras recuperadas iban con frecuencia a engrosar el patrimonio de un afortunado infanzón que se había unido al ejército sin más patrimonio que una espada y mucha hambre....

O puede que se originase en las políticas aplicadas por la Corona española de repartir privilegios y rentas procedentes de las colonias americanas entre la nobleza como medio de mantenerla sujeta...

O a lo mejor es una consecuencia de la discriminación a la que estaban sometidos los descendientes de judíos y moriscos y la consecuente presión por demostrar "limpieza de sangre"...

En cualquier caso, desde mediados del siglo XVI y, en mi opinión, hasta hoy, los españoles aspiramos con fervor a ser hidalgos, es decir descendientes de nobles y, por tanto, nobles nosotros mismos, superiores al vulgo ("villanos", habitantes de las villas). Y la consecuencia nefasta de esa aspiración es que, como tan cruelmente retrató Quevedo en su Buscón, un hidalgo se muere de hambre antes que trabajar con sus manos. 

Pero, ¿qué tiene eso que ver con las ciencias? Pues muchísimo, me parece a mí. 

Me explico: El conocimiento científico se basa, desde Roger Bacon, y bien en contra del platonismo, en la comprobación experimental y rigurosa de las hipótesis, en la verificación sistematizada de las teorías por la vía de los hechos. En resumen, lo que se conoce como método científico. Y esa comprobación experimental obliga a utilizar las manos, a tocar las cosas, a medir, pesar, comparar... y a no dar nunca nada ni por supuesto ni por inmutable. 

Y en esa España de los siglos XVI, XVII, XVIII... lo de usar las manos era de villanos, lo de contar de judíos y lo de experimentar de herejes... en suma nada que ver con lo que se podía esperar de un hidalgo.

Así que desde entonces y casi, casi hasta hoy, los españoles como colectivo hemos desdeñado la ciencia y todo lo que tenga que ver con ella (oficios manuales, técnica, tecnología, ingeniería...) como ocupaciones indignas de espíritus elevados y hemos preferido dedicarnos al derecho, la historia, la psicología, la pedagogía, la filología, la sociología... actividades todas ellas respetables y sin duda necesarias, pero escasamente proclives a generar innovación y actividad económica. 

El famoso "¡que inventen ellos!" de Unamuno ha quedado justamente como epítome de esa postura, que hoy podríamos convertir en "¡que innoven ellos!". Las consecuencias están a la vista de todos y da pena enumerarlas.

Lo malo es que no veo planes para remediar esta enfermedad nacional: la solución no está en subvencionar empresas, ni en lanzar planes de I+d+i, ni en crear universidades en cada rincón... La solución pasa por un sistema educativo exigente y riguroso, centrado en toda la enseñanza primaria en las competencias básicas de comprensión lectora, escritura y matemáticas. Mucha lectura y muchas matemáticas. 

Y un discurso social que reconozca el mérito de quien se esfuerza y hace las cosas por sí mismo, de quien está dispuesto a aprender a cualquier edad. De quien nunca es demasiado importante para escribir por sí mismo en un ordenador, o coger su propio teléfono, o contestar sus propios correos. De quien no se escuda en que un "auxiliar" haga aquello que no quiere hacer porque le da miedo reconocer que no sabe.

Ahora música (que es una forma de matemáticas, como bien sabía J.S. Bach) 

Desde Costa Rica, del Festival de Música Barroca Santa Ana 2009, la orquesta Sinfónica EMAI, con el director Jorge Acevedo: concierto de Haëndel para arpa y orquesta en sí bemol mayor, Op 4 nº 6



jueves, 11 de octubre de 2012

¿Y a mí quién me interpreta?

El mes de octubre del año pasado, 2011, Antonio Burgos firmaba en ABC una columna titulada "Interpretación del atún". Leedla, por favor. Es un relato, lamentablemente verídico, que pone de manifiesto a partes iguales la estupidez de lo "políticamente correcto", contra lo que poca gente se atreve a protestar, y el despilfarro de quienes piensan que "el dinero público no es de nadie".(Carmen Calvo, ministra de Cultura de 2004 a 2007).

¿Y por qué me he acordado ahora de esto? Pues porque acabo de recibir el recibo del IBI, junto con el de la tasa de recogida de basuras, y me he puesto a echar cuentas de los impuestos que pago y de mis circunstancias personales y de repente me he dicho ¿Quién me interpreta a mí?

No formo parte de ninguna minoría racial en España. Mis creencias religiosas me parecen un asunto absolutamente privado y, por tanto no quiero ningún tipo de financiación o privilegio para ellas, pero, por el mismo principio me niego a que lo haya para otras.

Igualmente, mis inclinaciones sexuales son asunto exclusivamente mío y de las personas con quienes pueda compartirlas y, como no las he elegido, no veo motivo para salir a la calle a enorgullecerme de ellas, ni mucho menos creo que por mantenerlas privadas me esté avergonzando de ellas.

Soy defensora radical de la igualdad DE DERECHOS de las personas (sean hombres o mujeres), así que me opongo totalmente a las cuotas. La discriminación positiva es como la energía negativa: algo que NO existe.

Tengo un trabajo (afortunadamente en estos tiempos) pero no se lo debo más que a mi propio esfuerzo. Mantengo a mis hijos, pago escrupulosamente los impuestos sobre mi salario -mi única fuente de ingresos- y luego vuelvo a pagar sobre el patrimonio, que he conseguido ahorrando. Y mis hijos, con notas medias superiores al 9, no tienen becas.

No me considero excepcional, al contrario, creo que hay millones de ciudadanos españoles en situación parecida a la mía. Y somos esos millones de ciudadanos los que sustentamos una sociedad que ofrece cobijo y oportunidades a nuestros compatriotas en situaciones peores. Me alegro de ello.

Pero también somos nosotros, esos millones de ciudadanos, los que pagamos y mantenemos a esa patulea de gobernantes y paniaguados que han llenado el territorio nacional de centros de interpretación que van de lo ridículo a lo patético sin perdonar ni lo obsceno ni lo extravagante.

Así que ahí va mi pregunta ¿Quién me interpreta a mí? ¿Dónde hay un sitio, centro, fundación, observatorio cuyo objetivo sea proteger los intereses de todas esas personas como yo? Y ahora que lo pienso ¿No debería ser el gobierno? ¿Tener en cuenta a las minorías, sin duda un rasgo deseable de una sociedad libre y democrática, pasa por maltratar a la mayoría que sustenta esa sociedad?

viernes, 5 de octubre de 2012

Quien no habla bien no piensa bien.

Es viernes. Esta semana ha sido tan pródiga en disparates lingüísticos que, por último, no he podido dejar de hacer un hueco para escribir un poco sobre la materia.


El título de la entrada recoge una frase con la que he machado a mis hijos desde que empezaron a hablar: quien no habla bien no piensa bien. Y sin entrar en las teorías neurolingüísticas  o en las ciencias cognitivas estoy convencida de que es así.

Existe un mecanismo de realimentación entre la capacidad de expresar con precisión y claridad lo que pensamos y la capacidad de pensar con claridad y precisión.

Entonces ¿por qué no ejercitarlo?

a) ¿Cuántas veces habéis leído o escuchado lo de "persona humana", "opinión subjetiva" (o su variante "opinión personal")? por favor, ¿hay opiniones que NO sean subjetivas? ¿hay personas que NO sean humanas (y no vale lo de físicas o jurídicas)?...

b) ¿Por qué decir "vamos a tratar de conseguir alcanzar el objetivo" en vez de "trataremos de alcanzar el objetivo"? o  ¿"todo el tema en relación con la gestión" en lugar de "la gestión" o "todo lo relacionado con la gestión"? ¿por qué decir "condicionalidad" en vez de "condiciones" o "circularizar" por "circular" o "difundir"?  

c) ¿qué clase de crecimiento es un crecimiento negativo? ¿dónde te deja un giro de 360 grados? ¿adónde te lleva la senda del crecimiento? 

El famoso "Menos es más" de Van der Rohe vale también a la hora de hablar y sobre todo a  la hora de escribir: Si puedes decirlo de forma clara y concreta en 20 palabras... ¡trata de usar 19!. Redacta con sencillez: sujeto + verbo + predicado, recuerda la gramática básica y, en caso de duda ¡consulta la RAE!


Creo que por eso me gusta twitter. @Lucia_E


Termino con un regalo musical, Viviani, un compositor del que no sabía nada hasta hace una semana. (Por cierto hubo otro Viviani físico)  Ahí va su "Sonata Prima". 

¡Una delicia!

¡Buen fin de semana!



Concierto de Navidad de órgano y trompeta (22/12/2011) Parroquia San Manuel y San Benito (Madrid). Interpretado por el organista Pedro Alberto Sánchez y el trompetista Marcos Quesada